La trágica vida de Edgar Degas

 

Hoy en día las pinturas de Edgar Degas son muy apreciadas y valoradas. Sin embargo, este gran artista nunca pudo gozar de este aprecio y su vida fue un tanto miserable. Aquí te contamos su historia.

Degas nació en 1834 en una familia adinerada de París. Fue bautizado como Hilaire-Germain-Edgar de Gas. Pero con el tiempo pasó a ser reconocido simplemente como Edgar Degas.

Cuando Edgar tenía solo 13 años, murió su madre, y el joven buscó consuelo en su padre, con quien formó un vínculo muy fuerte. Y como su padre soñaba con ver a su hijo convertido en un prominente abogado, Degas se inscribió en la escuela de leyes.

Sin embargo, esta no era su vocación, Degas desde joven tuvo un gran interés por el arte y por eso se dio de baja de la escuela de leyes para convertirse en artista.

A sus 20 años logró ingresar en la escuela de Bellas Artes, la academia más prestigiosa de esta época. Pero luego de estar un año en la escuela, Degas conoció el arte de Miguel Angel y Leonardo Da Vinci, y decidió irse a Italia a estudiar de cerca las pinturas de los grandes maestros del renacimiento.

Después de su viaje por Italia, Edgar regresó a París y su arte comenzó a ser elogiado por los críticos de “El Salon”, que era la galería más prestigiosa. Incluso se exhibieron estas pinturas en dicha galería:

  • La familia Belleli
  • Escena de Guerra en la Edad Media
  • Steeplechase, el jinete caído

  

Ya con un poco de reconocimiento, Degas comenzó a frecuentar los cafés donde se reunían los artistas de París. Y en uno de estos cafés conoció al grupo de jóvenes vanguardistas que después serían conocidos como “los impresionistas”.

Sin embargo, estas reuniones de los impresionistas no duraron mucho debido a la guerra Franci-prusiana, que causó que varios de los impresionistas fueran seleccionados para ir a luchar por Francia, entre ellos, Edgar Degas.

Durante la guerra, Degas comenzó a notar problemas en su vista. Le era muy difícil apuntar bien con su rifle. No podía enfocar bien. Y tristemente, esta condición visual empeoró con el paso de su vida.

Unos años después de la Guerra, en 1874, el querido padre de Degas falleció. Y esto fue un gran golpe para Edgar, ya que no solamente había perdido a la persona que más quería. También había perdido el negocio familiar, que se declaró en bancarrota. Esto obligó a que Degas vendiera las propiedades de la familia para cubrir los gastos.

Y cuando por fin pensó que había terminado de solucionar los problemas económicos, se enteró de que su hermano tenía una enorme deuda. Y para evitar la vergüenza pública hacia la familia, Degas tuvo que solventar la deuda vendiendo su amada colección privada de arte.

Este hecho le creó un enorme resentimiento hacia su hermano y fracturó para siempre su relación con la familia.

A raíz de esto, Degas tuvo que dejar su vida llena de lujos y riquezas. Ya que ahora, sin el apoyo económico de su familia, tuvo que valerse de sus propios medios para subsistir.

Por eso, en vez de hacer las pinturas que él quería, por amor al arte. Edgar tuvo que comenzar a hacer pinturas por encargo.

Y resulta que varias de sus pinturas más famosas hoy en día fueron hechas en este periodo. Nos referimos a las pinturas de bailarinas. Algunas de estas obras fueron:

  • Fin de arabesco
  • La clase de baile
  • Bailarina basculando (bailarina verde)

 

Algunas personas cuestionaban las intenciones de Degas al pintar a estas jóvenes. Pero, él se defendía diciendo que no estaba interesado en las chicas, sino en el movimiento de sus cuerpos y vestidos. También, se defendía diciendo que hacía estas pinturas por el dinero, ya que se vendían muy bien.

En este tiempo, Degas era parte del grupo de los impresionistas. Pero era muy malhumorado y en muchas ocasiones tuvo discusiones fuertes e innecesarias con los demás impresionistas.

Esto hizo que varios de ellos comenzaran a perderle el aprecio. Y por esto mismo, Degas nunca pudo gozar de la estrecha amistad que existía entre los demás impresionistas.

Y aunque hoy en día muchas personas consideran a Degas como un impresionista, a él no le gustaba mucho esta asociación.

Si bien eran conocidos, y de cierta forma amigos, él insistía que en sus pinturas existían grandes diferencias técnicas y de propósito:

En vez de capturar rápidamente una escena como lo hacían los impresionistas, Degas estudiaba detenidamente a su sujeto y después lo pintaba según sus recuerdos.

Además, a Edgar no le gustaba salir a pintar al aire libre como a los demás impresionistas. El prefería pintar en espacios interiores.

Y la realidad es que en comparación con las obras de los demás impresionistas, las pinturas de Degas eran bastante más tradicionales. Un ejemplo de esto es su pintura titulada “La orquesta de la ópera”. En ella podemos ver claramente las diferencias de estilos.

Y otra cosa que hacía que Degas quisiera distanciarse de los impresionistas era el rechazo de los críticos. Quienes comenzaron a darle la espalda cuando comenzó a asociarse con este grupo de jóvenes rebeldes.

Y bueno, su vida siempre fue un tanto miserable. De cierta forma, siempre se sintió rechazado y nunca logró sentirse del todo parte de un grupo. Y estos rechazos, aunados a que Degas tenía fama de ser una persona poco agradable, misógina y abiertamente antisemita, lo hicieron aislarse de sus amigos pintores y de la sociedad en general.

Nunca se casó ni tuvo novias. Ya que según él, un verdadero artista debía estar solo y ser fiel únicamente a su arte.

Hacia el final de su vida, Edgar se quedó casi completamente ciego, y debido a esto, se dedicó a la escultura. Pero lamentablemente, las obras de arte de este periodo no fueron descubiertas mientras él estuvo vivo. Y pasó sus últimos días viviendo en las calles, ciego, viejo, sin reconocimiento y totalmente solo.

La verdadera fama de este artista surgió años después de su muerte, cuando se descubrieron las pinturas y esculturas que había dejado.

Al principio, muchas de sus obras como “Mujeres secándose después del baño”, “La bañera” y “Mujer inclinada” eran consideradas inapropiadas ya que exhiben con vulgaridad la intimidad de muchas mujeres y niñas desnudas.

Muchos tacharon de pervertido a este gran artista. Sin embargo, esta opinión fue perdiendo popularidad y hoy en día la mayoría de las personas aprecian el trabajo de Degas por la gran belleza de sus pinturas.

Y aunque a él no le gustaba la comparación, hoy en día la mayoría de las personas consideran a Degas como un impresionista. Esto debido a que las pinturas impresionistas son las que más se asemejan al estilo con el que pintaba Edgar Degas.

A simple vista, nadie se podría imaginar que el artista de pinturas tan bellas y alegres habría llevado una vida tan miserable. Pero, tristemente, ese fue el caso. Degas nunca se sintió parte de un grupo, nunca se sintió del todo aceptado, y nunca supo de la gran fama que tendrían sus pinturas en el futuro.

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1 comentario

Paola

Paola

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